Juan Pinto Durán y el monolito

La Serena 13 enero 1913,  + Liray 03 noviembre 1957

El accidente

Era domingo 3 de noviembre de 1957, en la semana 44, cuando Juan Pinto Durán de 44 años viajaba en su automóvil Ford 51 (CA 347) desde La Serena a su domicilio en Santiago, lo hacía en compañía de Hernán Arredondo Abarca de 28 años. Hay que considerar que por aquel entonces el tramo de la panamericana Santiago-La Serena llevaba pocos años operativo y de los 474 kms. aun habían tramos sin pavimento1, esencialmente era una calzada con una pista por sentido, por tanto es de imaginar que era una ruta con escasos servicios y muy oscura al anochecer.

El sol ya se había puesto cuando los viajeros pasaban por el km. 26. Fue en este tramo, entre el cruce de Liray y el peaje de Lampa (inexistente aun), donde al auto de Juan se le habría pinchado un neumático, tras esto debió detenerse y bajarse para cambiarlo. Estando en este acto, inesperadamente, fue impactado por una camioneta, se cuenta que también estuvo involucrada en el accidente una carreta por lo que se trató de una triple colisión. Juan Pinto Durán murió instantáneamente, eran las 19:35 hrs. en tanto su acompañante, que sufrió graves heridas, igualmente falleció en la posta del Hospital J.J. Aguirre. Habían pasado catorce meses de la gesta de Lisboa.

Sus restos fueron trasladados esa misma noche a la sede de la Asociación Central de Fútbol, donde fue velado. En la mañana del martes 5 de noviembre el cortejo fúnebre, con múltiples ofrendas florales, se dirigió a la iglesia de la Recoleta Dominica, en Avenida Recoleta, donde se le ofició la misa de requiem, tras ello fue sepultado en el Cementerio General. En el funeral de Juan Pinto Durán se hicieron presente las delegaciones de todos los clubes de fútbol profesional nacional, así como de otras numerosas instituciones deportivas, personas del colegio de abogados, escuelas universitarias, banco del Estado, poder judicial y parlamento y representantes de la industria y el comercio. Entre otros, hicieron uso de la palabra Carlos Dittborn presidente de Comité Organizador del Mundial de futbol de 1962 y Julio Martínez a nombre de la prensa y radio deportivas.

Dos años después de su muerte, el entrenador de la Seleccion chilena Fernando Riera solicitó la construcción de un complejo deportivo donde el equipo pudiera entrenar. La Asociación Central del Fútbol –hoy Asociación Nacional de Fútbol Profesional– compró los terrenos en Villa de Macul en cuyo lugar nació la ‘Casa del Fútbol’, nombre con el que se inauguró en 1961 y que duró hasta 1997 cuando se rebautiza como ‘Complejo Deportivo Juan Pinto Durán’, un homenaje que llegó luego de  cuarenta años de su muerte.

La trágica noticia

La noticia nos golpeó brutalmente. Primero nos dio la sensación de lo imposible, del absurdo. Y luego, admitida la triste realidad, experimentamos el peso abrumador que agobia al alma humana en las desgracias irreparables: víctima de un accidente automovilístico había fallecido Juan Pinto Durán (…) Como hombre cultivó la amistad y la fraternidad; como abogado defendió la justicia y el derecho; como dirigente del deporte fue sano y optimista y trabajó sin desmayos por una causa que abrazó con pasión, y a la que entregó su talento y las mejores horas del descanso.

Juan Pinto Durán nació al deporte bajo el alero de Universidad de Chile. Fue su vocero en el Consejo de la Asociación Central de Fútbol. Su visión e inteligencia le permitieron, destacar con relieves propios. Pronto se elevó a un plano nacional en cargos de alta responsabilidad en la mesa de la Asociación y de la Federación de Fútbol de Chile. Subió por propia gravitación, impulsado por su labor constante, honesta y positiva. Fue un real y auténtico personero del fútbol nacional desempeñando funciones vitales para su progreso y prestigio. No fue por un azar del destino que haya estado presente en Lisboa cuando la FIFA le entregó a Chile la sede del Campeonato Mundial de Fútbol. Se le dio esa misión porque se sabía de su capacidad, y de lo que era capaz de obtener. Se le dio toda la confianza así como se les entregara también a Carlos Dittborn y a Manuel Bianchi Gundián. Fueron los 3 Mosqueteros cuya voz y autoridad otorgaron a Chile el mejor de los triunfos de su historia futbolística. La magna Asamblea de Lisboa fue la consagración internacional para el fútbol chileno, su organización y solvencia moral, pero por sobre todo, fue el triunfo de Juan Pinto Durán y sus dos dignos compañeros en la gran conquista (…)

Juan Pinto Durán ha caído en el mejor momento de su vida, a consecuencia de un zarpazo que por lo inesperado e injusto, nos deja más anonadados. Nos enluta a todos los que de una otra manera convergemos hacia la órbita del deporte. Quienes tuvimos su amistad, o simplemente, quienes estuvieron en su ruta futbolística, no tenemos otra alternativa que aceptar el hecho fruel de su desaparecimiento. Hagámoslo sólo físico, porque al dirigente y al amigo, al hombre, no lo podremos olvidar. Y rindámosle un permanente homenaje de admiración y recuerdo luchando por lo que él tanto quiso y se esforzó: el fútbol chileno.2

R.H.L

El monolito

En el km 25 de la calzada oriente de la panamericana norte, próximo al cruce Liray/Batuco, no sin dificultad solía asomarse entre zarzamoras y pastizales un monolito de base cuadrada en memoria a Juan Pinto Durán, era un pequeño obelisco de material solido como concreto en cuya parte superior se posaba una pequeña copa, del mismo material, y que en su cara frontal tenía grabado su nombre, Juan Pinto Durán.

De vez en cuando alguna persona en anonimato con rozón o pala le daba nuevamente visibilidad. A veces, principalmente en primavera, se detenían pequeñas comitivas en impecables vehículos a contemplarlo y en ocasiones dejaban algunas flores. Desconozco el año en que este monolito fue situado en aquel lugar, de lo que sí puedo dar crédito es que ya estaba a comienzos de los 80´s cuando se hizo una pavimentación con hormigón de la segunda vía de la panamericana (sentido norte) entre Lo Pinto y el Peaje de Lampa.

El monolito que hacía memoria a Juan Pinto Durán, en el sector donde dejó este mundo, fue retirado definitivamente a comienzos de los 2000, esto tras el proceso de concesión Ruta 5, Tramo Santiago – Los Vilos que fue adjudicado a Concesionaria Tribasa Los Vilos S.A. hoy la Sociedad Concesionaria Autopista del Aconcagua S.A. Con esto vino una modernización de la ruta panamericana con nuevas vías, nuevos encales, etc. así como la construcción de calles de servicio. Esta ampliación significó el retiro de decenas de animitas entre ellas la de quien fue uno de los artífices del Mundial de fútbol del ´62. Muchas animitas fueron reconstruidas en los nuevos limites de la ahora Autopista Aconcagua, sin embargo, el monolito del insigne Juan Pinto Durán no volvió a reaparecer.

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Porque nada tenemos lo haremos todo.

Carlos Dittborn

  1. A fines de 1957 había 157 kms de suelo estabilizado ↩︎
  2. Diario La Nación 4 noviembre 1957 ↩︎

Aires de septiembre

Rememorar 1959. Aquel año el presidente era Jorge Alessandri Rodríguez, se establece por moneda el Escudo,  la universidad Católica de Valparaíso (ucv) comienza sus transmisiones televisivas y en Washington se firma el tratado Antártico que establece que la Antártica será usada exclusivamente para fines pacíficos y científicos.

Ese mismo año, un primaveral día de septiembre, la comunidad del fundo Santa Marta (Colina) se reunía a los pies del cerro, en cercanía a la medialuna.  Fue un día de campo, un día de esparcimiento, un día de respirar la brisa de primavera y de sentir el abundante manto verde inspirador de buenas cosechas. Hulllies, azulillos, añañucas, se asoman  por montones en esta época, mientras las amarillas flores de los espinos emanan sus intensos aromas. A la par el ambiente resuena con el sinfónico trinar de los pajaritos, tan parte del valle como la comunidad misma.

“En las celebraciones al patrón le gustaba ver reunidos a los inquilinos con sus familias. Los hacía bailar, era alegre el hombre”.

Varias veces fui a observar el lugar, en mi caso nunca vi medialuna.  Por años se mantuvo la esencia nativa del  paisaje, el verdor tras el invierno,  los espinos, algunos algarrobos y de fondo húmedas quebradas, que hacían sentir vívidas las radiantes sonrisas y el entusiasta baile zapateado del administrador. Venía al presente la alegría de ese día de esparcimiento y del compartir en comunidad, en un entonces en que poco se vislumbraba el advenimiento de transformaciones en la fisonomía del campo chileno.

Al hoy la falda del cerro, donde otrora estaba la medialuna, fue dando lugar al proyecto inmobiliario de Santa Elena. Por añadidura el paisaje ya no es tal, independiente de como lo veamos, hay  una constante: el cambio. A pesar de ello, quedan las emociones que se transforman en sentimientos que pueden traer una y otra vez a aquellas vivencias. Es por ello que no vemos fotos viejas como algo propio del pasado, sus historias no son algo que estén aparte del presente, de hecho somos producto de una historia viva, pues siempre hay historia por ser descubierta sólo hace falta una pregunta, un indagador o un lector que como ahora  revele  sus propias emociones y memorias para fundirlas con estas imágenes y palabras.

Como aquel septiembre de 1959, poco sabemos qué nos deparan los próximos años, sin embargo, habrá cambios, nuevas formas, nuevas personas. El mensaje de 1959 es constante: diversión, abrazando desde el corazón esta  tierra que nos conecta.

El Resplandor

Tras esos cerros la noche se alumbró de la nada, como un gran fuego. 
¡Si no lo veo, no lo creo! pero yo lo viví...

Pimiento

«Sol y viento pa su vida, Sol y viento”

Al paso se muestra vigoroso y resistente. Lo miro, sus ramas resonantes también me miran, y entre susurros me da cuenta de sus experiencias al lado del camino desde el año 1956

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*Pimiento (schinus molle) ubicado en camino Liray con camino a Santa Elena (hoy San Miguel)

Liray Histórico

Acerca de Liray:

Liray (del mapudungun Liq rai Flor Blanca) es una localidad rural, perteneciente a la comuna de Colina, provincia de Chacabuco. Latitud: -33.239889 Longitud: -70.741244

Los primeros pobladores de Liray pertenecieron a la Cultura Aconcagua (900 D.C – 1540 D.C), quienes se asentaron entorno a los Manantiales de Liray, aguas que brotaban con generosidad de las entrañas de la transversal Checamo (Foto). La arqueología ha reconocido en el sector su tradición alfarera asociado a un enclave productivo agrícola, siendo la génesis de las raíces campesinas de Liray.

En 1541 el panorama local comienza a reconfigurarse con la llegada de Pedro de Valdivia que al mando de sus huestes españolas toma posesión del valle del Mapocho. El fin de los españoles fue asentarse en los sectores mas fértiles cercanos a la recién (re) fundada Santiago. Desde luego hicieron aprovechamiento de las chacras que cultivaban los originarios como de los canales de regadío la mayoría trazados, no hace mucho tiempo, por los incas. Para establecerse un porcentaje de la población nativa fue desplazada a otros caseríos y otro tanto fue sometida como mano de obra.

A fines del siglo XVI con la articulación de mercados compradores -para la masa ganadera introducida por los europeos- la presión por la apropiación jurídica del suelo en sectores más alejados se incrementó, particularmente en aquellos lugares vinculados a una anterior ocupación indígena (Carmagnani 2014). En tierras aledañas al camino del Inga hacia el sector de Colina y la cuesta de Chacabuco, entre 1578 y 1599, fueron solicitadas y otorgadas mercedes de tierras. Liray es otorgada en 1599 como merced de tierra a Alonso de Riberos Figueroa (Sotomayor y otros 2016), es el albor de la localidad de Liray como la conocemos hoy. Leer más »

Liray: El Camino del Diablo

Dicen que hace muchísimos años el Diablo se desplazaba sobre una carreta por el camino Liray. Sí, el mismísimo Demonio, Maldito, Condenado, Maligno, Mandinga, Patas Verdes, Perverso, Cachudo, Lucifer, Satanás, Diantre, Azufrado, Colulo, Cachos de Palo, Cola de Ballico, Chambeco, Demonche, Satan, Señor de las Tinieblas, Tiznado, Discreto, Cola de flecha, Diente de oro, Malulo… o también conocido como Cuco… cuenta la leyenda que atemorizó por algún tiempo a los antiguos habitantes de la actual localidad de Santa Marta de Liray.

Esta narración llegó a tener bastante eco que incluso habría sido recreada en radioteatro por el programa «Lo que cuenta el viento» de radio Portales. Este fue un famoso programa que narraba leyendas del campo chileno, el Diablo solía ser el principal protagonista y quienes  aportaban el grueso de las historias eran los propios auditores (Desconozco si aun existe dicha grabación).

Lo particular de este relato local, es que explica la razón por la que se enclavó una cruz, sobre un mojón de piedras, en una curva del camino Liray.  Esta cruz en cuestión ya no existe, sin embargo, cruces de este tipo sobre altares de piedra hasta hoy perduran en Colina, son fáciles de identificar, ya que solían ponerse a la entrada de los fundos o en ciertos caminos como una señal de piedad, devoción y/o protección.

Liray: El Camino del Diablo

¿Has escuchado alguna vez un tropel de caballos en el silencio de medianoche? Es un sonido que inunda los sentidos de miedo, siendo doblemente agobiante  si  a lo  lejos viene acompañado de una burlona risa… la risa del Diablo.

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Durante las primeras décadas del 1900, de una costilla de la antiquísima Hacienda de Liray, nació el Fundo de Santa Marta. Mirando hacia la puesta del sol, Liray se ubicaba a la izquierda del Camino Liray  y a su vez Santa Marta quedó a su  derecha. La zona era un sector intermedio entre el pequeño pueblo de Colina y las tierras de Batuco.

En su génesis el camino de Liray era un camino más de tierra, el cual en algunos tramos se hacía estrecho por la abundancia de matorral y zarzamora, tornándose de aspecto tétrico durante las noches. Por aquel entonces, la luz eléctrica era un lujo capitalino, y desde luego,  un privilegio propio de la casona patronal de Liray, y de la nueva casa del dueño de Santa Marta. El patrón de este Fundo era un hombre piadoso de las leyes cristianas, eso explicaría que decidiera bautizar su nueva propiedad con el nombre de la patrona religiosa para su protección. La producción de las tierras de este bienintencionado patrón pronto ascendió,  por lo que se vio en la necesidad de contar con más trabajadores,  de modo que comenzaron a asentarse en Santa Marta nuevas familias procedentes de fundos  vecinos, entre ellos Liray.

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