La Gruta de la Virgen del Carmen en Liray

Reina de Chile

Durante el proceso de independencia, la devoción a la Virgen del Carmen se convirtió en un símbolo patrio de unidad y protección. En el año 1926, en un evento magno que convocó a medio millón de fieles, fue coronada como Reina de la Nación en el Parque Cousiño   de Santiago. Este reconocimiento oficial por parte de la jerarquía eclesiástica impulsó aún más la expresión pública y privada de esta advocación mariana, lo que trajo consigo la construcción de grutas como manifestaciones tangibles de fe. Fue así como, desde la cultura popular, las grutas a la Virgen comenzaron a brotar en puntos claves del paisaje, tales como carreteras y poblados.

Una gruta rara vez es el trabajo de una sola persona, sino un esfuerzo colectivo. Para el chileno creyente, la Virgen del Carmen no es una figura lejana, es una vecina solemne dedicada a la protección cotidiana. La estética de una gruta refleja la identidad del Chile popular, no hay mármol ni oro sino lo que la comunidad puede brindar: piedras, cemento, pinturas en tonos azules, rosados o pasteles. A su alrededor nunca faltan claveles y crisantemos o flores de plástico para desafiar el tiempo. Otro detalle muy típico es que casi todas las grutas de la Virgen tienen una reja de protección con un candado. Esto no sólo evita el vandalismo, sino que de manera inconsciente genera un espacio sagrado de resguardo, donde la gente acerca sus manos a los fierros para rezar o para introducir velas encendidas entre sus espacios. Dichas características  son parte de una grutita a la Virgen que permanece en un cerro isla en  Liray, Colina.

La gruta del Cerro Liray

Fue en la década de los 80 cuando visité por primera vez la grutita dedicada a la Virgen del Carmen, ubicada en una ladera del Cerro Liray, llamado localmente «Cerrillo». La gruta se orientó hacia poniente, mirando a la Panamericana Norte a la altura del km 24. Como curiosidad, en la antigüedad, el camino para llegar al valle de Chacabuco o Llay Llay pasaba por el costado oriente de este cerro ya identificado en un mapa de 1611 como referente vial.

Todo indica que esta gruta fue inaugurada en junio de 1975; probablemente se hicieron los esfuerzos para tenerla lista antes del 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, a modo de homenaje. La Virgen protagonista habría sido otorgada por vecinas del sector, mientras que la construcción presumiblemente fue una obra colectiva en la que habrían participado trabajadores que faenaban la roca en el cerro (se dice que parte importante de estas piedras se usó para construir la Panamericana). Esta podría ser una de las razones por las que la gruta mira al poniente: como protección para quienes trabajaban o transitaban por la Panamericana, en esos años en que se hacían planificaciones y remodelaciones en su trazado. Además, se cuenta que a los pies del cerro se instaló un campamento de trabajadores, aunque es incierto entre qué fechas operó.

Recuerdos de la Virgen y el Cerrillo

Es en 1976 cuando se acepta la propuesta para la pavimentación de hormigón (de 0,21m) de la segunda vía de la Panamericana Norte, entre el sector Río Colina y el Peaje de Lampa. Cuando esta obra ya estaba en sus postrimerías fue cuando conocí  la Virgen del cerrillo. Recuerdo que en el sector donde habría estado el campamento (hoy Huevos Santa Marta), había una cantidad considerable de tarros de alquitrán, producto que en esos años era usado en las obras viales. Muchos de esos tarros estaban volteados en el suelo y, por ende, con el contenido desparramado; ahí mis zapatos de niña aprendieron que no era aconsejable caminar en días de calor sobre la viscosidad pegajosa del alquitrán (lo que además me incluía un reto por estropear zapatos).

En esos años de sol, tranquilidad y aire puro, subí muchas veces a visitar la Virgen. Se llegaba por una marcada huella que pasaba cerca de un algarrobo; solía llevarle una flor silvestre que tomaba al paso en la subida. Por fuera la grutita se veía de un blanco inmaculado: tenía suelo de hormigón, a su costado derecho había una base piramidal para colocar una bandera, contaba con varios veleros lineales y, además, tenía unos tres cilindros de cemento, de un metro aproximado, que cumplían el rol de maceta. No era una Virgen que quedaba de paso; se iba a ella con la intención de visitarla y estar. Desde ahí resultaba un placer observar el atardecer en el horizonte y hacerse acompañar de la energía de «la Carmela».

Desde la gruta, miraba con curiosidad hacia abajo las perforaciones cilíndricas en la roca, huellas de la época en que el cerro fue explotado. A veces nos aventurábamos más allá de la Virgen para jugar o explorar el cerro por completo. Hacia el sur del Cerrillo había una cueva artificial a la que llamaban «la mina». Se decía que era un túnel que cruzaba por debajo de la carretera hasta Santa Rosa, otros recomendaban no entrar ya que aseguraban que en lo más profundo habitaba un culebrón. La exploré por dentro en short, polera y chalas; hoy ni siquiera me animaría a entrar un poco.

En momentos difíciles se pide la intercesión de la Virgen del Carmen por nuestra patria, que tanto sabe de desastres naturales. El terremoto del 3 de marzo de 1985 -mi primer terremoto, que en el momento no sabía que lo era- nos pilló con mi hermano jugando frente al cerro. De aquel momento recuerdo  el festival de piedras que comenzó a rodar cerro abajo, más los gritos de mi madre llamándonos. Ya junto a ella, el acto seguido fue escuchar la voz acongojada de mi tía Nene mirando al cerro y pidiendo protección a la Virgen «¡Ay, virgencita, sálvanos!».

La gruta pasó la prueba del terremoto del 85 y de los siguientes que vendrían, pero la prueba del paso del tiempo se fue haciendo notar. Después de unas tres décadas, pude  volver a visitar el lugar en mayo de 2025. Me encontré con menos vegetación, una subida  muy erosionada y la gruta erguida, estoica, aunque con sus figuras decoloradas, con accesorios destrozados y con su entorno visiblemente desgastado. Con los años, los accesos a los cerros de la zona se han privatizado, dificultando las visitas a esta gruta así como a otros hitos locales. Sin embargo, la apacibilidad del lugar y su sentido sacro permanecen intactos. Ojalá recupere su esplendor y recobre valor como espacio de devoción dedicado a la Reina de Chile.

Camino La Viñita

El camino rural interior que pasa por el costado norte del Cerrillo -y que conecta la Panamericana con Liray- en el pasado era identificado simplemente como «callejón» o «callejón del Fundo». Aunque durante un tiempo también fue conocido como camino de los «Chincoles de Liray», esto al parecer, se asoció a un letrero publicitario que había en la Panamericana en dirección a  Santiago y que se ubicaba precisamente a la altura de donde comienza  el camino y el cerro. Este letrero, de color verde oscuro, publicitaba algo que mencionaba chincoles.

Ya entrado este siglo, por gestión de vecinos, este «callejón» rural comenzó a llamarse oficialmente «La Viñita» (desconozco la razón de la elección del nombre). Lo que se sabe es que en el sector había viñedos y que, alguna vez, en el Fundo de Liray se cultivó una pequeña viña cuyas uvas servían para producir vino. En lo personal, sentí el nombre «La Viñita» como un sutil guiño de lo divino mostrándose en lo simple, pues lo asocié a la Virgen del Cerrillo, ya que había una bella coincidencia: Carmen significa «Viñedo de Dios». Fue como si el lugar, al rebautizar el viejo callejón, buscara preservar la presencia de la Virgencita justo cuando la gruta comenzaba a recibir menos visitas. Tal vez «La Viñita» sea, en el fondo, un recordatorio para no olvidar la identidad, la protección maternal, la unidad y la fe que encarna la Virgen del Carmen.

Casona de Quilapilún

En el contexto de resaltar el legado cultural el pasado 24 y 25 de mayo abrió al publico la restaurada casa patronal del Fundo de Quilapilún, exhibiendo en sus habitaciones variadas muestras de la vida rural pretérita del fundo Quilapilún y la comuna de Colina. La casona data 1850, fue construida de adobe con dinteles de espinos y algarrobo y techo de tejas con armadura de roble. Se ubica en el sector de Quilapilún Bajo, comuna de Colina, y fue declarada Monumento Histórico en 1981. Actualmente continúa su restauración para transformarse en el Centro Cultural Casona de Quilapilún.

La familia Trivelli fueron los últimos en habitar la casona de Quilapilún. Su historia se remonta a 1924 cuando el italiano José Trivelli Colombo adquirió una parte del Fundo El Cajon de las Tórtolas que incorporó a Quilapilún. A la muerte de José Trivelli y su esposa María Luisa Rocchi, los hermanos Trivelli-Rocchi fueron dejando como único dueños a Guillermo y Hernán. Finalmente Guillermo se adjudicó en 1952 la totalidad del fundo Quilapilún. Tras la reforma agraria quedarían con la reserva de 474 hectáreas.

En 1980 la compañía minera Disputada de Las Condes S.A compra a Guillermo Trivelli Rocha la reserva del Fundo de Quillapilún. Luego Angloamerican adquiere la compañía minera Disputada de las Condes de ExxonMobil en noviembre del 2002, incorporando la restauración de la Casona como parte de los compromisos ambientales de agosto de 2007 durante el proceso de evaluación ambiental del Proyecto Desarrollo Los Bronces que buscaba aumentar la producción de cobre fino en la Mina Los Bronces.1

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  1. Info Angloamerican ↩︎

Filomena de Liray

Hace años leyendo antiguos registros de nacimiento de Colina, vi que una mujer inscribió con su apellido a cuatro hijos el mismo día, en el recuadro ‘padre’ figuraba “no se expresa”, su nombre era Filomena.1

Filomena  Tobar Silva nació en la hoy Provincia de Chacabuco y quiero creer que en su infancia disfrutó del dulzor de las uvas asoleadas y tuvo momentos para subir a los cerros y refrescar sus pies en los manantiales.

Filomena , hija de Víctor Tobar y Carmen Silva, fue bautizada un día 7 de diciembre de 1881 en la Iglesia parroquial de Colina. Su nacimiento había sido pocos días antes en Liray, la hacienda donde sus padres residían y trabajaban. Tuvo hermanos al menos cinco hermanos: María (1880), Zoila (1882), Delia (1886), Víctor Juan (1890) y Juana del Carmen (1892). Probablemente desde pequeña tuvo que colaborar en las labores del hogar, no conoció colegio alguno, ni tuvo oportunidad de aprender a leer y escribir. Su mundo eran principalmente los márgenes de Liray, un Liray rústico, por cierto con bastante más vegetación que la actual, con huellas de tierra más que caminos, con precarias formas de iluminación nocturna y con las limitaciones materiales propias de la época referida. Adentro de la casita de adobe, lo más importante del hogar, el fogón, y afuera las artesas y las gallinas.

Cuando ya estaba en su adolescencia apareció en su vida Juan Roldan Santibañez, no hay datos que aludan a su origen, mas sí que era gañan y carbonero en Liray. Filomena de unos quince años a fines de 1896 tendría a su primer hijo2 y se casa (o la casaron) con un hombre que prácticamente le triplicaba en edad. El matrimonio se llevó a cabo en la Parroquia San Isidro Labrador de Santiago, un 20 de agosto de 1897. Luego vendrían más hijos Roldan-Tobar. Juan (1898), Carlos (1899-1901), Rufina (1901) y Regina (1905) quienes mueren tempranamente en Liray, a días de nacido, a excepción de Carlos.

Comenzando el año 1908 la salud de Juan Roldan se afecta y fallece en Liray de pulmonía el 17 de enero. Filomena enviuda a los 26 años. Sobrevive con ayuda de familiares y haciendo labores como lavandera.
Al año siguiente entra en su vida un hombre soltero, originario de Curacaví, que llegó a residir en Colina, José Luis Ayala. Filomena embaraza y tras ello se casan el 3 de noviembre de 1909 en la oficina de registro civil de Colina, sin embargo, se infiere que fue un matrimonio corto, de dos años aproximadamente. El hecho es que José Luis a tres años del evento ya no figura en la vida de Filomena, aun no he podido determinar si se fue de Liray o murió, si es lo ultimo significó que Filomena quedó viuda por segunda vez.

Fue un 4 de noviembre de 1912 cuando Filomena y su hermana Zoila junto a su novio Juan de Dios Gonzalez acuden al registro civil de Colina a inscribir a sus hijos. Precisar que en esta época, sobre todo en áreas rurales, no era habitual inscribir a los hijos inmediatamente tras el nacimiento,3 había mucha precariedad en el país y un tercio de los niños moría antes de cumplir el año de edad y en algunos sectores de Santiago esta tasa era más alta aun. Bien, aquel día Zoila y Juan de Dios inscriben a dos de sus hijos y Filomena registra a cuatro hijos con su apellido ‘Tobar’. Todos nacidos en Liray, Ana Amelia (16-11-1904), José (10-10-1907), María Claudina (04-05-1910) y José Luis (25-11-1911), los dos primeros hijos de Juan Roldan y los dos últimos serían hijos de José Luis Ayala.

Los siguientes años de Filomena no deben haber sido fácil junto a sus hijos. Probablemente buscando nuevas opciones que facilitaran su vida, en un año no definido, deja Liray y se va a vivir a Santiago a la calle Arturo Prat.

En 1937 enferma, falleciendo a fines de diciembre, sus restos fueron sepultados en el Cementerio General de Santiago. Así fue parte de la vida de Filomena Tobar, que como otras mujeres de su tiempo, me refiere a la frase inscrita en la cripta asociada a Santa Filomena: «Lumena -PaxTe – Cum Fi», es decir, «La paz sea contigo, Filomena».

Para las mujeres del «bajo pueblo», la maternidad no era una vía de liberación sino todo los contrario (…) Las mujeres de «bajo pueblo» avanzaron por la historia flotando, no en la cresta del desarrollo económico, cultural y social de los periodos colonial y postcolonial -como las matronas oligarcas- sino en las borras del bajo fondo y en la resaca de la retaguardia. Nadando en las aguas cenagosas del código moral ‘b’, y no en las luminosas del código moral ‘a’. Su ascenso al espacio publico fue, pues, lento, tortuoso y multivariado. Y largo. Pues las olas rezagadas de la conquista las siguieron golpeando cada vez que asomaron a la superficie, tras haber creado una ruta propia de liberación. (Salazar, 2002, p.137)

  1. Nombre del griego Philumene = Amada ↩︎
  2. Oscar Filomeno, bautizado en la Parroquia San Isidro Labrador, Santiago  ↩︎
  3. Esa misma tardanza en proporcionar datos al registros civil hacía que muchas veces los datos entregados por los padres no fueran precisos mas cuando muchas veces ni ellos sabían que edad exacta tenían.  ↩︎

Isidro, Filomena y Colina

San Isidro Labrador, santo patrono de Madrid y de los agricultores.

El nombre Isidro proviene del griego «Isidoros» y significa regalo de Isis, la diosa madre egipcia1. Isidro de Merlo y Quintana nació alrededor del año 1080 en Madrid, llevó una vida humilde como labrador, trabajando arduamente en el campo. Se le atribuyen numerosos milagros, especialmente relacionados con su labor agrícola, como la ayuda divina que recibía en las tareas del campo (ángeles arando), el descubrimiento de fuentes de agua en lugares secos y la multiplicación de alimentos para los necesitados. La Iglesia Católica beatificó a Isidro Labrador en 1619 y lo canonizó en 1622, reconociendo formalmente su santidad y estableciendo el 15 de mayo como su día festivo.

La llegada de la devoción a San Isidro Labrador a Chile estuvo intrínsecamente ligada con el advenimiento de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Los españoles, muchos de ellos campesinos provenientes de regiones agrícolas de España, como Extremadura, fueron los principales difusores de esta veneración. Uno de los primeros signos del arraigo de esta devoción en Chile fue el establecimiento de La Parroquia San Isidro Labrador en Santiago que fue fundada el 15 de mayo de 1686 por el obispo Diego de Umanzoro, en lo que entonces era un área rural. Actualmente en esta parroquia las celebraciones en honor a San Isidro incluyen servicios religiosos y procesiones.

El rol de San Isidro como patrón de los agricultores resonó con la naturaleza rural y agraria del Chile colonial. Su vida y sus milagros asociados con la provisión de agua y buenas cosechas lo convirtieron en una figura destacada para quienes basan su vida en el cultivo de la tierra.

Procesión de San Isidro en Colina

Este 25 de mayo Colina estuvo de aniversario, celebró 129 años desde que se le otorgó el titulo de Villa y uno de los aspectos que se percibe que se enfatiza desde el municipio es el carácter agrícola de la comuna. Este carácter evidentemente ha cambiado con el paso del tiempo, en muchos aspectos se ha desdibujado, sin embargo sigue latente. En este contexto el pasado 18 de mayo se realizó en Colina la tradicional procesión de San Isidro Labrador, que comenzó en la hermosa Capilla de Reina Sur y concluyó en la medialuna de Santa Filomena. Esta procesión está vinculada con misas a la chilena, así como con peticiones de lluvias y bendiciones para las siembras, es decir, obtener condiciones favorables para los cultivos. Esto da cuenta de que San Isidro aún sigue religando y teniendo relevancia en los agricultores de Colina y en la comunidad católica, quienes continúan pidiendo su intercesión para las bendiciones relacionadas con el campo, el clima y sus medios de vida. Asimismo, esta festividad desempeña un papel importante en el mantenimiento de las tradiciones rurales, el fomento de la identidad comunitaria y la conexión con la herencia agrícola.

Santa Filomena: Mirando imágenes en la web de la celebración de San Isidro en Colina me resultó llamativo observar que también iba en procesión Santa Filomena, la joven mártir cristiana que habría sido torturada y decapitada a comienzos del siglo III d.c. a los 13 años. Curiosamente no se tuvo conocimiento de ella hasta el 25 de mayo de 1802, en las excavaciones arqueológicas en las catacumbas de Santa Priscila donde se encontró una cripta sellada con tres losas de terracota; estaba rodeada de símbolos que presuntamente aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada; los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor2, esta cripta tenía inscrito en latín «La paz sea contigo, Filomena». Por cierto, Filomena proviene del griego «Philumene» y significa amada. Santa Filomena fue canonizada el 30 de enero de 1837 por Gregorio XVI, su principal santuario está en Italia3, país desde donde se difundió la devoción hacia ella por el mundo.

Ver a estos dos santos fue una seña para traer a la memoria a otra Filomena, una nacida en Liray, Colina, quien a fines del siglo XIX se casó en la Parroquia San Isidro Labrador de Santiago.

IR A Filomena de Liray

  1. Son deidades femeninas veneradas por su capacidad de dar vida y por su conexión con la Tierra y el universo. ↩︎
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Filomena_(santa) ↩︎
  3. Mugnano del Cardinale ↩︎

Juan Pinto Durán y el monolito

La Serena 13 enero 1913,  + Liray 03 noviembre 1957

El accidente

Era domingo 3 de noviembre de 1957, en la semana 44, cuando Juan Pinto Durán de 44 años viajaba en su automóvil Ford 51 (CA 347) desde La Serena a su domicilio en Santiago, lo hacía en compañía de Hernán Arredondo Abarca de 28 años. Hay que considerar que por aquel entonces el tramo de la panamericana Santiago-La Serena llevaba pocos años operativo y de los 474 kms. aun habían tramos sin pavimento1, esencialmente era una calzada con una pista por sentido, por tanto es de imaginar que era una ruta con escasos servicios y muy oscura al anochecer.

El sol ya se había puesto cuando los viajeros pasaban por el km. 26. Fue en este tramo, entre el cruce de Liray y el peaje de Lampa (inexistente aun), donde al auto de Juan se le habría pinchado un neumático, tras esto debió detenerse y bajarse para cambiarlo. Estando en este acto, inesperadamente, fue impactado por una camioneta, se cuenta que también estuvo involucrada en el accidente una carreta por lo que se trató de una triple colisión. Juan Pinto Durán murió instantáneamente, eran las 19:35 hrs. en tanto su acompañante, que sufrió graves heridas, igualmente falleció en la posta del Hospital J.J. Aguirre. Habían pasado catorce meses de la gesta de Lisboa.

Sus restos fueron trasladados esa misma noche a la sede de la Asociación Central de Fútbol, donde fue velado. En la mañana del martes 5 de noviembre el cortejo fúnebre, con múltiples ofrendas florales, se dirigió a la iglesia de la Recoleta Dominica, en Avenida Recoleta, donde se le ofició la misa de requiem, tras ello fue sepultado en el Cementerio General. En el funeral de Juan Pinto Durán se hicieron presente las delegaciones de todos los clubes de fútbol profesional nacional, así como de otras numerosas instituciones deportivas, personas del colegio de abogados, escuelas universitarias, banco del Estado, poder judicial y parlamento y representantes de la industria y el comercio. Entre otros, hicieron uso de la palabra Carlos Dittborn presidente de Comité Organizador del Mundial de futbol de 1962 y Julio Martínez a nombre de la prensa y radio deportivas.

Dos años después de su muerte, el entrenador de la Seleccion chilena Fernando Riera solicitó la construcción de un complejo deportivo donde el equipo pudiera entrenar. La Asociación Central del Fútbol –hoy Asociación Nacional de Fútbol Profesional– compró los terrenos en Villa de Macul en cuyo lugar nació la ‘Casa del Fútbol’, nombre con el que se inauguró en 1961 y que duró hasta 1997 cuando se rebautiza como ‘Complejo Deportivo Juan Pinto Durán’, un homenaje que llegó luego de  cuarenta años de su muerte.

La trágica noticia

La noticia nos golpeó brutalmente. Primero nos dio la sensación de lo imposible, del absurdo. Y luego, admitida la triste realidad, experimentamos el peso abrumador que agobia al alma humana en las desgracias irreparables: víctima de un accidente automovilístico había fallecido Juan Pinto Durán (…) Como hombre cultivó la amistad y la fraternidad; como abogado defendió la justicia y el derecho; como dirigente del deporte fue sano y optimista y trabajó sin desmayos por una causa que abrazó con pasión, y a la que entregó su talento y las mejores horas del descanso.

Juan Pinto Durán nació al deporte bajo el alero de Universidad de Chile. Fue su vocero en el Consejo de la Asociación Central de Fútbol. Su visión e inteligencia le permitieron, destacar con relieves propios. Pronto se elevó a un plano nacional en cargos de alta responsabilidad en la mesa de la Asociación y de la Federación de Fútbol de Chile. Subió por propia gravitación, impulsado por su labor constante, honesta y positiva. Fue un real y auténtico personero del fútbol nacional desempeñando funciones vitales para su progreso y prestigio. No fue por un azar del destino que haya estado presente en Lisboa cuando la FIFA le entregó a Chile la sede del Campeonato Mundial de Fútbol. Se le dio esa misión porque se sabía de su capacidad, y de lo que era capaz de obtener. Se le dio toda la confianza así como se les entregara también a Carlos Dittborn y a Manuel Bianchi Gundián. Fueron los 3 Mosqueteros cuya voz y autoridad otorgaron a Chile el mejor de los triunfos de su historia futbolística. La magna Asamblea de Lisboa fue la consagración internacional para el fútbol chileno, su organización y solvencia moral, pero por sobre todo, fue el triunfo de Juan Pinto Durán y sus dos dignos compañeros en la gran conquista (…)

Juan Pinto Durán ha caído en el mejor momento de su vida, a consecuencia de un zarpazo que por lo inesperado e injusto, nos deja más anonadados. Nos enluta a todos los que de una otra manera convergemos hacia la órbita del deporte. Quienes tuvimos su amistad, o simplemente, quienes estuvieron en su ruta futbolística, no tenemos otra alternativa que aceptar el hecho fruel de su desaparecimiento. Hagámoslo sólo físico, porque al dirigente y al amigo, al hombre, no lo podremos olvidar. Y rindámosle un permanente homenaje de admiración y recuerdo luchando por lo que él tanto quiso y se esforzó: el fútbol chileno.2

R.H.L

El monolito

En el km 25 de la calzada oriente de la panamericana norte, próximo al cruce Liray/Batuco, no sin dificultad solía asomarse entre zarzamoras y pastizales un monolito de base cuadrada en memoria a Juan Pinto Durán, era un pequeño obelisco de material solido como concreto en cuya parte superior se posaba una pequeña copa, del mismo material, y que en su cara frontal tenía grabado su nombre, Juan Pinto Durán.

De vez en cuando alguna persona en anonimato con rozón o pala le daba nuevamente visibilidad. A veces, principalmente en primavera, se detenían pequeñas comitivas en impecables vehículos a contemplarlo y en ocasiones dejaban algunas flores. Desconozco el año en que este monolito fue situado en aquel lugar, de lo que sí puedo dar crédito es que ya estaba a comienzos de los 80´s cuando se hizo una pavimentación con hormigón de la segunda vía de la panamericana (sentido norte) entre Lo Pinto y el Peaje de Lampa.

El monolito que hacía memoria a Juan Pinto Durán, en el sector donde dejó este mundo, fue retirado definitivamente a comienzos de los 2000, esto tras el proceso de concesión Ruta 5, Tramo Santiago – Los Vilos que fue adjudicado a Concesionaria Tribasa Los Vilos S.A. hoy la Sociedad Concesionaria Autopista del Aconcagua S.A. Con esto vino una modernización de la ruta panamericana con nuevas vías, nuevos encales, etc. así como la construcción de calles de servicio. Esta ampliación significó el retiro de decenas de animitas entre ellas la de quien fue uno de los artífices del Mundial de fútbol del ´62. Muchas animitas fueron reconstruidas en los nuevos limites de la ahora Autopista Aconcagua, sin embargo, el monolito del insigne Juan Pinto Durán no volvió a reaparecer.

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Porque nada tenemos lo haremos todo.

Carlos Dittborn

  1. A fines de 1957 había 157 kms de suelo estabilizado ↩︎
  2. Diario La Nación 4 noviembre 1957 ↩︎

Heridas en el Cajón de Las Tórtolas

Inserto en el Cajón de las Tórtolas o valle del Quilapilún comenzó a operar el Tranque de relaves Las Tórtolas, era 1992. Previo a ello en marzo de 1990, en el Fundo Cajón de Las Tórtolas, trabajadores de la otrora minera Disputada de las Condes haciendo labores de remoción de terreno encontraron tres cuerpos maniatados junto a una antigua pirca tapados con piedras de la misma. Aquellos cuerpos correspondían a militantes del partido comunista, detenidos desparecidos1, una herida de la historia política e ideológica.

El tranque de relaves se posicionó dentro de una cuenca rodeada de cerros donde sobresale el cerro Las Tórtolas (1162 msnm). No se puede obviar que inundó un universo de biodiversidad, así como las huellas valiosas de nuestros originarios habitantes, huellas que están presentes en la amplitud del valle y en la quebraba Carmen Alto que fue cercenada por el depósito de relaves, y si bien las prospecciones arqueológicas recuperaron miles de elementos, entre ellos bloques de roca con ‘tacitas’, inexorablemente miles y miles quedaron bajo la superficie. Estas implicancias me llevaron a pensar en los traumas.

La palabra trauma viene del griego, significa herida, su raíz titrosko está asociada con una raíz indoeuropea *terə- frotar (moler girando) y las palabras tribulación, triturar y trigo. Es decir, es un concepto que se relaciona con los golpes, cortes, rupturas  que se experimentan a lo largo de la existencia.

Sinforosa a fines del siglo XIX

1893 tuvo un registro de lluvias muy inferior al promedio normal anual, 238.77 mm. Ese año, aunque no es lo frecuente, por un fenómeno atmosférico especifico llovió en el mes de diciembre. En pleno solsticio, las primeras lluvias se presentaron un viernes 22 entre la 1 y 2 pm con 0.60 mm. Al día siguiente, 23 de diciembre, alrededor de las 11 am, se registraron leves 0.20 mm de lluvia por lo que labradores y gañanes del Cajón de las Tórtolas continuarían en sus labores habituales. Sin embargo, a partir de las tres de la tarde comenzó a llover nuevamente, esta vez con tempestad eléctrica, registrándose 10.85 mm en una hora. Es en este contexto en el que mueren al menos dos residentes de Quilapilún, la causa documentada en el registro de defunciones es: Ahogado. A ese día llegó el eco de un relato oral que escuché recién este año «murieron varios en las Tórtolas por un aluvión».2 Santiago Segundo Beiza Gonzalez, era un joven de 18 años, gañan, soltero, hijo de Jose Santiago Beiza y Petronila Gonzalez Pacheco. Juan de Dios Hernández  Nuñez de 36 años, labrador, casado con Sinforosa Beiza, tuvieron al menos seis hijos, el menor tenía siete meses en diciembre de 1893. La defunción de ambos fue comparecida en la oficina del registro civil por Esteban Beiza, junto a Pedro Tapia y Aurelio Ortega como testigos. Los apellidos involucrados, en este nuevo tiempo, perduran en la provincia de Chacabuco.

Sinforosa sufrió el duro golpe de perder al mismo tiempo a su hermano y a su esposo, se mantuvo en pie y sus pasos la llevaron a Batuco. A pesar de las heridas del terreno como la vegetación tomó fuerza en un rayito de luz  para renacer. Hay heridas que nos hacen fuertes, los traumas nos hacen ser quienes somos hoy.

Escuchar la voz interior

Es innegable que hay diversos factores que traumatizan nuestro entorno natural así como nuestra estabilidad emocional, ante  esto es sustancial encontrar balance y equilibrio, y  precisamente la función del equilibrio se encuentra en el oído. Hay que recordar que Quilapilún viene del mapudungun y significa «tres orejas«, por su parte Tórtola (zenaida auriculata) viene del latin turtur que es una onomatopeya del sonido que hace dicha ave. ‘Zenaida‘ (nombre femenino) deriva del griego y significa «hija de Zeus»3 y ‘auriculata viene del latín y significa «oreja» (aurícula). El silencio es llave de todo sonido.

Dicho lo anterior quiero concluir que  el valle del Quilapilún o Cajón de Las Tórtolas en esencia nos llaman a lo mismo: a escuchar, a escucharnos, a escuchar a la naturaleza, a escuchar a los que estuvieron antes, a escuchar en el silencio profundo la voz interior que marca el ritmo en esta sinfonía cósmica.

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  1. Eduardo Canteros, Vicente Atencio y José Flores ↩︎
  2. El cómo se produjo la muerte de estos antiguos vecinos, así como el lugar exacto, aun es materia de investigación ↩︎
  3. Zeus del griego deriva de la raíz indoeuropea dyeu-/dyu-, que significa “luz diurna, brillar”. ↩︎