Caminos

Caminos transitados por antepasados, cada quien con sus anhelos, conflictos, emociones. Nuestros ancestros son el vehículo que condujo hacia nosotros mismos, por eso reconocer la herencia cultural y cuidar los caminos que elejimos es, en esencia, honrarnos.

Carta caminera 1980 (fuente mop)

Liray Histórico

Acerca de Liray:

Liray (del mapudungun Liq rai Flor Blanca) es una localidad rural, perteneciente a la comuna de Colina, provincia de Chacabuco. Latitud: -33.239889 Longitud: -70.741244

Los primeros pobladores de Liray pertenecieron a la Cultura Aconcagua (900 D.C – 1540 D.C), quienes se asentaron entorno a los Manantiales de Liray, aguas que brotaban con generosidad de las entrañas de la transversal Checamo (Foto). La arqueología ha reconocido en el sector su tradición alfarera asociado a un enclave productivo agrícola, siendo la génesis de las raíces campesinas de Liray.

En 1541 el panorama local comienza a reconfigurarse con la llegada de Pedro de Valdivia que al mando de sus huestes españolas toma posesión del valle del Mapocho. El fin de los españoles fue asentarse en los sectores mas fértiles cercanos a la recién (re) fundada Santiago. Desde luego hicieron aprovechamiento de las chacras que cultivaban los originarios como de los canales de regadío la mayoría trazados, no hace mucho tiempo, por los incas. Para establecerse un porcentaje de la población nativa fue desplazada a otros caseríos y otro tanto fue sometida como mano de obra.

A fines del siglo XVI con la articulación de mercados compradores -para la masa ganadera introducida por los europeos- la presión por la apropiación jurídica del suelo en sectores más alejados se incrementó, particularmente en aquellos lugares vinculados a una anterior ocupación indígena (Carmagnani 2014). En tierras aledañas al camino del Inga hacia el sector de Colina y la cuesta de Chacabuco, entre 1578 y 1599, fueron solicitadas y otorgadas mercedes de tierras. Liray es otorgada en 1599 como merced de tierra a Alonso de Riberos Figueroa (Sotomayor y otros 2016), es el albor de la localidad de Liray como la conocemos hoy. Leer más »

Topónimos provincia de Chacabuco (Mapocho norte)

El término TOPONIMIA viene del griego, topos, que significa lugar y de ónoma, que quiere decir nombre. La toponimia es la disciplina que estudia la denominación de los territorios. Así, el nombre que recibe una localidad o enclave (pueblo, ciudad o cualquier otro) es conocido como topónimo.

La toponimia es una disciplina auxiliar de la geografía y de la historia

El conocimiento de los nombres de cada lugar es un dato que tiene un indudable valor histórico y, por otra parte, permite conocer cómo valoraban su entorno los nativos de un lugar. Hay que tener en cuenta que muchos topónimos hacen referencia a las características físicas del espacio geográfico. De esta manera, si un lugar recibe el nombre de Juncal o Robledal esto indica que en ese lugar había juncos o robles.

Un topónimo expresa normalmente la relación originaria de los hombres y el lugar en el que habitaban.

(via Definicion ABC http://www.definicionabc.com/geografia/toponimia.php)

¿Por qué esta entrada? 

Hace varios meses atrás  la Fundación Roble Alto impulsó una campaña para cambiar la señaletica vial en la ruta 5 norte (enlace autopista nororiente) que indica «Chicauma» para acceder a «Chicauma Ciudad Parque». En términos simples, esta errada señaletica resulta ser una apropiación de toponimia, que desinforma y genera confusión, al no corresponder geográficamente al Chicauma original aquel sector que nos ha heredado un valioso patrimonio indígena junto a un  entorno natural de gran valor. Sin duda, este caso deja ver la falta de reconocimiento al origen de los  topónimos.

Por otra parte está el caso de Chicureo donde el marketing ha hecho crecer artificialmente su superficie con variantes como «chicureo norte». En el caso del conjunto habitacional «Estancia de Liray», si bien le ha dado notoriedad al nombre,  hay que dejar en claro que no corresponde al lugar donde nace el topónimo de Liray.

No se debe pasar por alto el valor histórico-geográfico contenido de los topónimos. Estos dan cuenta de la relación geográfica de nuestros antiguos pobladores con el sector en que se desenvolvían. Lamentablemente con el tiempo muchos de estos lugares  han variado su fisonomía original en desmedro del paisaje natural.

Topónimos  mapudungun:

•Batuco: Agua del batro (agua de la totora). De batu   o  Vathu, nombre que los mapuches llamaban a la planta de  la t’utura (totora) y ko, agua.  La actual Laguna de Batuco, como los desaparecidos humedales de Lampa, correspondía a un amplio sector donde abundaba la torora o batro (typha angustifolia). A la llegada de los españoles en la «Laguna» (Tentencura en ese entonces) faenaban los indios «pajareros» que eran mitimaes del Inca, venidos de Perú y que explotaban plumas finas para el Inca.

•Caleu: Otro río. Probablemente del mapuche ka otro , otra y lewfü  río

•Carén: Lugar verde. Del mapuche  karv (karün)  verde y we lugar

•Chacabuco: Estero del chacay. Del mapuche chakaywa (arbusto con espinas)  y ko: agua , estero

La actual provincia, por tanto, tomaría el nombre de los cerros de Chacabuco donde hay presencia de Chacay

•Chicauma: Montaña de chucaos. Del  mapudungun Chukaw  es chucao, ave del monte, y  mawida montaña

•Chicureo: Los tordos. Del mapuche chí, artículo definido y kürew (cüreu) tordo

(2) Lugar donde se arman lanzas

De chikümn, armar lanzas (colocando una punta de metal al colihue), y rewe, región o parcialidad

•Colina: Rojizo. Del mapuche kolün ser pardo, moreno, rojizo y el morfema de género /a/

(2) Pie rojo: Deriva de Colinamon  Këlü rojo y namun pie

(3) VER EN TOPÓNIMOS QUECHUAS

(Portezuelo) Guachuraba: La punta del camino. De Wechu punta y rëpü camino

(2) Encima de la greda. De huechu encima,arriba de;  y rapa greda

Además era el apelativo de un cacique que habitaba la zona a la llegada de Pedro de Valdivia.

•Huechún: La cumbre. Del mapuche wechun, encima , punta , extremidad , cumbreLeer más »

No es Colina, es…

Desde  hace tiempo estas fotos han sido difundidas en las redes sociales indicándose que fueron tomadas en Colina. Las dos primeras serían de 1894 y las dos ultimas de 1906. No hay duda que retratan con fidelidad escenarios costumbristas de aquella época, sin embargo, lo que me resultaba cuestionable era que la fotografía de la […]

Manuel Rodríguez: El tesoro de Tiltil

manuel-rodriguez

La responsabilidad intelectual del asesinato de Manuel Rodríguez Erdoíza (1785-1818) en general se le ha atribuido a Bernardo O’higgins. Pero no es algo que se pueda aseverar del todo, considerando que  no solo para él era non grata la persona de Rodríguez, sino también para la organización a la cual  pertenecía: la Logia Lautaro. Lo que no se puede desmentir es que el espíritu inquieto del guerrillero e ideales como «Soy de los que creen que los gobiernos republicanos deben cambiarse cada seis meses, o cada año a lo más…» hacían que su persona resultara un estorbo para el concepto de gobierno del Director Supremo. No por nada, luego de la batalla de Chacabuco, había intentado «deshacerse» de él con la excusa de enviarlo como emisario del gobierno a los Estados Unidos.

En esa ocasión Rodríguez había sido detenido y recluido en el castillo San José (Valparaíso) a la espera de ser embarcado forzosamente a Norteamérica. Sin embargo, con astucia huiría de aquel lugar. Estuvo en la clandestinidad hasta que José de San Martín   regresó de Argentina. Este  lo excusaría ante O´higgins, porque estaba, en cierto modo, agradecido de la labor del guerrillero durante el periodo de reconquista y  porque, a pesar de no compartir el pensar de Manuel  era de la opinión que era conveniente «que hagamos de él un ladrón fiel».

***

Luego del triunfo del 5 de abril en Maipú (1818), el ambiente estaba enrarecido en Santiago. El 11 de abril O´higgins cita a Rodríguez al Palacio de Gobierno donde le ordena disolver el escuadrón militar por él formado, Los Húsares de la Muerte,  esto por falta de disciplina y espíritu militar (Latcham, 1932).

Asimismo había intranquilidad en los barrios, pues se dice que los militares vencedores hacían abusos a la población. También, por esos días se conoce la triste  noticia del asesinato de los hermanos Carrera en Mendoza (Juan José y Luis), y a eso se suma el descontento por la notoria injerencia de argentinos en cargos claves. Este contexto propició la necesidad de convocar a un Cabildo Abierto tras el cual los vecinos solicitarían a la máxima autoridad las reformas necesarias.

Así se llega al 17 de abril, el Cabildo había elegido una comisión de tres vecinos: don Agustín Vial, don Juan José Echeverría y don Juan Agustín Alcalde los que se acercaron al Palacio de Gobierno para hacerle saber al Director Supremo las exigencias del pueblo, entre ellas la redacción de una nueva Constitución. Mientras tanto en la calle, en expectativa, un  grupo de gente vociferaba su descontento.

«¡contra los tiranos!», «¡contra las contribuciones!»

El Director Supremo, al recibir a la comisión, se mostró con el ceño adusto y sindicó de provocación a la anarquía y el desorden, de modo que terminó por ignorar a los representantes del Cabildo.
Esto hizo que Rodríguez y Valdiveso, joven detractor de Ohiggins, montandos en caballos, desde la muchedumbre arribaran en el interior del palacio. Al ruido de los gritos que increpaban a Ohiggins y de los caballazos, se alertaron  los edecanes  y advirtieron a la guardia. Minutos después Rodríguez y Valdivieso estaban detenidos y se daba orden de conducirlos al Cuartel de San Pablo, que por esos días ocupaba el batallón n°1 de infantería de Cazadores de Los Andes. Esta vez la suerte estaba echada, según Latcham, se había jugado su destino con la frialdad con que la Logia Lautarina juzgaba a los enemigos del “sistema”.

Los Cazadores de los Andes eran comandados por Rudecindo Alvarado (natural de Salta, Argentina). Este designó un grupo de soldados, de toda su confianza, bajo las inmediatas ordenes de los tenientes segundo don Manuel Antonio Zuloaga (mendocino) y don Antonio Navarro (español). A este batallón se le encargó la custodia del malogrado Manuel Rodríguez. Luego se les daría la orden de trasladarse a Quillota llevando consigo al prisionero.

Tres días antes de formarse la compañía, que emprendiera rumbo a Quillota, Navarro le habría contado en tono secreto a José Manuel Benavente, que sus superiores lo habían mandado a llamar para encargarle un importantísimo favor para la patria: eliminar a Manuel Rodríguez.

Al preguntarle  porque no se había excusado -como Zuloaga- Navarro le habría dicho:

-¿No considera usted que soi español, que no tengo relación alguna en el país, y que si no me presto a la maldita comisión que se me quiere dar, probablemente se desharán de mí por temor de que revele el secreto? Agregue Usted que nuestro comandante es el que mas me compromete.

Sin querer involucrarse más en el asunto Benavente expresaría en una carta (1), que se habría alejado diciéndole:

-Usted sabrá lo que se hace

(1) La carta fue publicada en 1850 por Guillermo Matta

Camino a Tiltil

La madrugada del 25 de mayo de 1818 el batallón  deja el cuartel de San Pablo, cruzan por el Puente Cal y Canto el río Mapocho  y dirigen la marcha en dirección al norte. Rodríguez desanimado presiente el fin, la crónica de una muerte anunciada está por tener un desenlace.

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Exterior de Casona de San Ignacio          (Colección Afda)

A la hora del almuerzo el piquete se encontraba en las Casas de San Ignacio, Quilicura, en este lugar ocurre un hecho que haría sumir en angustia a Manuel Rodríguez. El capitán José Manuel Benavente, en un acto de advertirle su destino, le habría ofrecido un cigarro instándole a que lo aceptase ¡le conviene!- le diría. Rodríguez al tomar el cigarro el papel de este tenía escrito la palabra huid!. Se dice que Navarro, que no le sacaba la vista a Rodríguez, habría descubierto dicho mensaje. Recordando el fin de sus amigos los Carrera la marcha se hace cada vez mas apesumbrada.

El comandante Alvarado había dispuesto que el piquete que custodiaba a Rodríguez se colocase en la marcha y en los alojamientos cuatro o seis cuadras adelante o atrás del grueso de la tropa. Esta medida, calculada para mantener al preso en completa incomunicación, fue en cierto modo ineficaz. Rodríguez tuvo el aviso o adquirió la sospecha de que se trataba de asesinarlo, y sus temores se acrecentaban cada vez que por algún incidente quedaba solo con los soldados.(2)

La noche del 25 de mayo el batallón de los cazadores de los Andes pernoctan en tierras de la hacienda de Colina (3) pertenecientes a don Diego Larraín.Leer más »