Isidro, Filomena y Colina

San Isidro Labrador, santo patrono de Madrid y de los agricultores.

El nombre Isidro proviene del griego «Isidoros» y significa regalo de Isis, la diosa madre egipcia1. Isidro de Merlo y Quintana nació alrededor del año 1080 en Madrid, llevó una vida humilde como labrador, trabajando arduamente en el campo. Se le atribuyen numerosos milagros, especialmente relacionados con su labor agrícola, como la ayuda divina que recibía en las tareas del campo (ángeles arando), el descubrimiento de fuentes de agua en lugares secos y la multiplicación de alimentos para los necesitados. La Iglesia Católica beatificó a Isidro Labrador en 1619 y lo canonizó en 1622, reconociendo formalmente su santidad y estableciendo el 15 de mayo como su día festivo.

La llegada de la devoción a San Isidro Labrador a Chile estuvo intrínsecamente ligada con el advenimiento de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Los españoles, muchos de ellos campesinos provenientes de regiones agrícolas de España, como Extremadura, fueron los principales difusores de esta veneración. Uno de los primeros signos del arraigo de esta devoción en Chile fue el establecimiento de La Parroquia San Isidro Labrador en Santiago que fue fundada el 15 de mayo de 1686 por el obispo Diego de Umanzoro, en lo que entonces era un área rural. Actualmente en esta parroquia las celebraciones en honor a San Isidro incluyen servicios religiosos y procesiones.

El rol de San Isidro como patrón de los agricultores resonó con la naturaleza rural y agraria del Chile colonial. Su vida y sus milagros asociados con la provisión de agua y buenas cosechas lo convirtieron en una figura destacada para quienes basan su vida en el cultivo de la tierra.

Procesión de San Isidro en Colina

Este 25 de mayo Colina estuvo de aniversario, celebró 129 años desde que se le otorgó el titulo de Villa y uno de los aspectos que se percibe que se enfatiza desde el municipio es el carácter agrícola de la comuna. Este carácter evidentemente ha cambiado con el paso del tiempo, en muchos aspectos se ha desdibujado, sin embargo sigue latente. En este contexto el pasado 18 de mayo se realizó en Colina la tradicional procesión de San Isidro Labrador, que comenzó en la hermosa Capilla de Reina Sur y concluyó en la medialuna de Santa Filomena. Esta procesión está vinculada con misas a la chilena, así como con peticiones de lluvias y bendiciones para las siembras, es decir, obtener condiciones favorables para los cultivos. Esto da cuenta de que San Isidro aún sigue religando y teniendo relevancia en los agricultores de Colina y en la comunidad católica, quienes continúan pidiendo su intercesión para las bendiciones relacionadas con el campo, el clima y sus medios de vida. Asimismo, esta festividad desempeña un papel importante en el mantenimiento de las tradiciones rurales, el fomento de la identidad comunitaria y la conexión con la herencia agrícola.

Santa Filomena: Mirando imágenes en la web de la celebración de San Isidro en Colina me resultó llamativo observar que también iba en procesión Santa Filomena, la joven mártir cristiana que habría sido torturada y decapitada a comienzos del siglo III d.c. a los 13 años. Curiosamente no se tuvo conocimiento de ella hasta el 25 de mayo de 1802, en las excavaciones arqueológicas en las catacumbas de Santa Priscila donde se encontró una cripta sellada con tres losas de terracota; estaba rodeada de símbolos que presuntamente aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada; los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor2, esta cripta tenía inscrito en latín «La paz sea contigo, Filomena». Por cierto, Filomena proviene del griego «Philumene» y significa amada. Santa Filomena fue canonizada el 30 de enero de 1837 por Gregorio XVI, su principal santuario está en Italia3, país desde donde se difundió la devoción hacia ella por el mundo.

Ver a estos dos santos fue una seña para traer a la memoria a otra Filomena, una nacida en Liray, Colina, quien a fines del siglo XIX se casó en la Parroquia San Isidro Labrador de Santiago.

IR A Filomena de Liray

  1. Son deidades femeninas veneradas por su capacidad de dar vida y por su conexión con la Tierra y el universo. ↩︎
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Filomena_(santa) ↩︎
  3. Mugnano del Cardinale ↩︎

Juan Pinto Durán y el monolito

La Serena 13 enero 1913,  + Liray 03 noviembre 1957

El accidente

Era domingo 3 de noviembre de 1957, en la semana 44, cuando Juan Pinto Durán de 44 años viajaba en su automóvil Ford 51 (CA 347) desde La Serena a su domicilio en Santiago, lo hacía en compañía de Hernán Arredondo Abarca de 28 años. Hay que considerar que por aquel entonces el tramo de la panamericana Santiago-La Serena llevaba pocos años operativo y de los 474 kms. aun habían tramos sin pavimento1, esencialmente era una calzada con una pista por sentido, por tanto es de imaginar que era una ruta con escasos servicios y muy oscura al anochecer.

El sol ya se había puesto cuando los viajeros pasaban por el km. 26. Fue en este tramo, entre el cruce de Liray y el peaje de Lampa (inexistente aun), donde al auto de Juan se le habría pinchado un neumático, tras esto debió detenerse y bajarse para cambiarlo. Estando en este acto, inesperadamente, fue impactado por una camioneta, se cuenta que también estuvo involucrada en el accidente una carreta por lo que se trató de una triple colisión. Juan Pinto Durán murió instantáneamente, eran las 19:35 hrs. en tanto su acompañante, que sufrió graves heridas, igualmente falleció en la posta del Hospital J.J. Aguirre. Habían pasado catorce meses de la gesta de Lisboa.

Sus restos fueron trasladados esa misma noche a la sede de la Asociación Central de Fútbol, donde fue velado. En la mañana del martes 5 de noviembre el cortejo fúnebre, con múltiples ofrendas florales, se dirigió a la iglesia de la Recoleta Dominica, en Avenida Recoleta, donde se le ofició la misa de requiem, tras ello fue sepultado en el Cementerio General. En el funeral de Juan Pinto Durán se hicieron presente las delegaciones de todos los clubes de fútbol profesional nacional, así como de otras numerosas instituciones deportivas, personas del colegio de abogados, escuelas universitarias, banco del Estado, poder judicial y parlamento y representantes de la industria y el comercio. Entre otros, hicieron uso de la palabra Carlos Dittborn presidente de Comité Organizador del Mundial de futbol de 1962 y Julio Martínez a nombre de la prensa y radio deportivas.

Dos años después de su muerte, el entrenador de la Seleccion chilena Fernando Riera solicitó la construcción de un complejo deportivo donde el equipo pudiera entrenar. La Asociación Central del Fútbol –hoy Asociación Nacional de Fútbol Profesional– compró los terrenos en Villa de Macul en cuyo lugar nació la ‘Casa del Fútbol’, nombre con el que se inauguró en 1961 y que duró hasta 1997 cuando se rebautiza como ‘Complejo Deportivo Juan Pinto Durán’, un homenaje que llegó luego de  cuarenta años de su muerte.

La trágica noticia

La noticia nos golpeó brutalmente. Primero nos dio la sensación de lo imposible, del absurdo. Y luego, admitida la triste realidad, experimentamos el peso abrumador que agobia al alma humana en las desgracias irreparables: víctima de un accidente automovilístico había fallecido Juan Pinto Durán (…) Como hombre cultivó la amistad y la fraternidad; como abogado defendió la justicia y el derecho; como dirigente del deporte fue sano y optimista y trabajó sin desmayos por una causa que abrazó con pasión, y a la que entregó su talento y las mejores horas del descanso.

Juan Pinto Durán nació al deporte bajo el alero de Universidad de Chile. Fue su vocero en el Consejo de la Asociación Central de Fútbol. Su visión e inteligencia le permitieron, destacar con relieves propios. Pronto se elevó a un plano nacional en cargos de alta responsabilidad en la mesa de la Asociación y de la Federación de Fútbol de Chile. Subió por propia gravitación, impulsado por su labor constante, honesta y positiva. Fue un real y auténtico personero del fútbol nacional desempeñando funciones vitales para su progreso y prestigio. No fue por un azar del destino que haya estado presente en Lisboa cuando la FIFA le entregó a Chile la sede del Campeonato Mundial de Fútbol. Se le dio esa misión porque se sabía de su capacidad, y de lo que era capaz de obtener. Se le dio toda la confianza así como se les entregara también a Carlos Dittborn y a Manuel Bianchi Gundián. Fueron los 3 Mosqueteros cuya voz y autoridad otorgaron a Chile el mejor de los triunfos de su historia futbolística. La magna Asamblea de Lisboa fue la consagración internacional para el fútbol chileno, su organización y solvencia moral, pero por sobre todo, fue el triunfo de Juan Pinto Durán y sus dos dignos compañeros en la gran conquista (…)

Juan Pinto Durán ha caído en el mejor momento de su vida, a consecuencia de un zarpazo que por lo inesperado e injusto, nos deja más anonadados. Nos enluta a todos los que de una otra manera convergemos hacia la órbita del deporte. Quienes tuvimos su amistad, o simplemente, quienes estuvieron en su ruta futbolística, no tenemos otra alternativa que aceptar el hecho fruel de su desaparecimiento. Hagámoslo sólo físico, porque al dirigente y al amigo, al hombre, no lo podremos olvidar. Y rindámosle un permanente homenaje de admiración y recuerdo luchando por lo que él tanto quiso y se esforzó: el fútbol chileno.2

R.H.L

El monolito

En el km 25 de la calzada oriente de la panamericana norte, próximo al cruce Liray/Batuco, no sin dificultad solía asomarse entre zarzamoras y pastizales un monolito de base cuadrada en memoria a Juan Pinto Durán, era un pequeño obelisco de material solido como concreto en cuya parte superior se posaba una pequeña copa, del mismo material, y que en su cara frontal tenía grabado su nombre, Juan Pinto Durán.

De vez en cuando alguna persona en anonimato con rozón o pala le daba nuevamente visibilidad. A veces, principalmente en primavera, se detenían pequeñas comitivas en impecables vehículos a contemplarlo y en ocasiones dejaban algunas flores. Desconozco el año en que este monolito fue situado en aquel lugar, de lo que sí puedo dar crédito es que ya estaba a comienzos de los 80´s cuando se hizo una pavimentación con hormigón de la segunda vía de la panamericana (sentido norte) entre Lo Pinto y el Peaje de Lampa.

El monolito que hacía memoria a Juan Pinto Durán, en el sector donde dejó este mundo, fue retirado definitivamente a comienzos de los 2000, esto tras el proceso de concesión Ruta 5, Tramo Santiago – Los Vilos que fue adjudicado a Concesionaria Tribasa Los Vilos S.A. hoy la Sociedad Concesionaria Autopista del Aconcagua S.A. Con esto vino una modernización de la ruta panamericana con nuevas vías, nuevos encales, etc. así como la construcción de calles de servicio. Esta ampliación significó el retiro de decenas de animitas entre ellas la de quien fue uno de los artífices del Mundial de fútbol del ´62. Muchas animitas fueron reconstruidas en los nuevos limites de la ahora Autopista Aconcagua, sin embargo, el monolito del insigne Juan Pinto Durán no volvió a reaparecer.

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Porque nada tenemos lo haremos todo.

Carlos Dittborn

  1. A fines de 1957 había 157 kms de suelo estabilizado ↩︎
  2. Diario La Nación 4 noviembre 1957 ↩︎

Plaza Peaje de Lampa

Peaje de Lampa 1966

De Liray a Lampa

La Plaza Peaje de Lampa, del km 26 de la Panamericana norte o Ruta 5 norte, fue inaugurada el 12 de septiembre de 1966 y vino a ser el tercer Peaje del país. El primero, que puso en práctica la Dirección de Vialidad, fue el de “Angostura” en 1963 y el segundo sería el “Zapata”.

En un comienzo el Peaje se denominó “Liray”, sin embargo, terminó llamandose “Lampa” dada la cooperación ofrecida por el alcalde de Lampa de la época, don Oscar Piña. En sus inicios Carabineros de Chile a través de la Tenencia de Colina contribuyó en la vigilancia del Peaje, hoy lo hace la Tenencia Carretera Lampa ubicada del km. 27 de la ruta 5 norte.


La era de las Concesiones

En la actualidad el Peaje de Lampa es parte de la Autopista del Aconcagua y cuenta con un sistema mixto de cobro, telepeaje y cajas de pago manual. Los cambios comenzaron a gestarse a inicios de la década de 1990 debido a que las principales rutas del país no estaban dando la capacidad en relación al crecimiento de viajes, especialmente de vehículos de carga, además había congestión cerca de las ciudades y un incremento en la tasa de accidentes. Se argumentaba que el Fisco no contaba con los recursos necesarios para hacer cuantiosas inversiones en mejoramiento vial. Así en 1996 se crea la Coordinación General de Concesiones, que desde su inicio tiene un carácter funcional de la Dirección General de Obras Públicas, siendo una estructura flexible y dinámica que asegura el necesario proceso interactivo entre los sectores publico y privado. En este contexto partió la concesión de la ruta 5, el mayor proyecto de infraestructura público financiado con capitales privados. El MOP estableció los siguientes objetivos:

● Hacer una vía moderna, segura, que mejorara los tiempos de viaje.

● La concesión permitía al Estado destinar recursos publicos a la inversión social, a fin de reducir los niveles de pobreza.

● Los operadores privados serían los encargados de conservar la ruta en óptimas condiciones y velar por el buen servicio para los usuarios.

La concesión de la ruta 5, tramo Santiago-Los Vilos, comenzó a operar el 3 de marzo de 1997. A fines del 2015 se inició el proyecto Autovía Santiago-Lampa (por Globalvia), un proyecto de 15 kilómetros que significó el cambio de ruta estándar a autopista urbana, desde el enlace de Américo Vespucio hasta la plaza Peaje de Lampa. Es en agosto de 2018 cuando comenzó a operar, en esta ruta, el sistema de Tag o ‘free flow’ que incluyó al Peaje de Lampa. Esta implementación no estuvo exenta de manifestaciones en contra. Recordar que por aquellos años surgió la organización ciudadana No+Tag, vigente hasta hoy.

Hay que decir que en las ultimas décadas los peajes proliferaron a lo largo del país, por tanto, hacer Peaje, es decir, hacer un pago por el derecho a poner un pie, un neumático, en una ruta concesionada está resultando en sumatoria un monto que excede lo justo.

Peaje de Lampa 2024

Aires de septiembre

Rememorar 1959. Aquel año el presidente era Jorge Alessandri Rodríguez, se establece por moneda el Escudo,  la universidad Católica de Valparaíso (ucv) comienza sus transmisiones televisivas y en Washington se firma el tratado Antártico que establece que la Antártica será usada exclusivamente para fines pacíficos y científicos.

Ese mismo año, un primaveral día de septiembre, la comunidad del fundo Santa Marta (Colina) se reunía a los pies del cerro, en cercanía a la medialuna.  Fue un día de campo, un día de esparcimiento, un día de respirar la brisa de primavera y de sentir el abundante manto verde inspirador de buenas cosechas. Hulllies, azulillos, añañucas, se asoman  por montones en esta época, mientras las amarillas flores de los espinos emanan sus intensos aromas. A la par el ambiente resuena con el sinfónico trinar de los pajaritos, tan parte del valle como la comunidad misma.

“En las celebraciones al patrón le gustaba ver reunidos a los inquilinos con sus familias. Los hacía bailar, era alegre el hombre”.

Varias veces fui a observar el lugar, en mi caso nunca vi medialuna.  Por años se mantuvo la esencia nativa del  paisaje, el verdor tras el invierno,  los espinos, algunos algarrobos y de fondo húmedas quebradas, que hacían sentir vívidas las radiantes sonrisas y el entusiasta baile zapateado del administrador. Venía al presente la alegría de ese día de esparcimiento y del compartir en comunidad, en un entonces en que poco se vislumbraba el advenimiento de transformaciones en la fisonomía del campo chileno.

Al hoy la falda del cerro, donde otrora estaba la medialuna, fue dando lugar al proyecto inmobiliario de Santa Elena. Por añadidura el paisaje ya no es tal, independiente de como lo veamos, hay  una constante: el cambio. A pesar de ello, quedan las emociones que se transforman en sentimientos que pueden traer una y otra vez a aquellas vivencias. Es por ello que no vemos fotos viejas como algo propio del pasado, sus historias no son algo que estén aparte del presente, de hecho somos producto de una historia viva, pues siempre hay historia por ser descubierta sólo hace falta una pregunta, un indagador o un lector que como ahora  revele  sus propias emociones y memorias para fundirlas con estas imágenes y palabras.

Como aquel septiembre de 1959, poco sabemos qué nos deparan los próximos años, sin embargo, habrá cambios, nuevas formas, nuevas personas. El mensaje de 1959 es constante: diversión, abrazando desde el corazón esta  tierra que nos conecta.

Una historia acerca de las siniestras apariciones en el camino de «la alameda»

 

Relatos orales cuentan que la actual Santa Marta de Liray, en un pasado no tan remoto, fue escenario de eventos fuera de lo normal. La mayoría de dichos eventos habrían sido protagonizados por el diablo, principalmente a lo largo del Camino al Cerro. Al día de hoy no ha sido posible precisar el origen de estas narraciones, tampoco hay antecedentes que den cuenta de sucesos traumáticos que detonaran tales manifestaciones en el sector. Solo contamos con la valiosa memoria oral.

Comuna de Colina, Región Metropolitana (Base mapa I.G.M, 1919)
Linea roja: camino al Cerro, Comuna de Colina. (Base mapa I.G.M, 1919)

 

La siguiente historia está inspirada en una experiencia real.

 

Un extraño encuentro nocturno

Las hábiles manos de Nicolás Quintanilla estibaban con premura un carretón al tope de melones. Deseaba finalizar pronto su trabajo ya que para esa noche, del 20 de enero de 1950, estaba invitado a una fiesta de matrimonio. Sin embargo, mientras hacía los últimos ajustes, se cuestionó si realmente le complacía ir, ya que del tiempo que llevaba viviendo en el Fundo Santa Marta sus habitantes no hacían más que hablar sobre las siniestras apariciones del diablo que se sucedían en el sector. Esta situación lo tenía un poco cansado ya que él no daba crédito a esos sucesos, de manera que hacía lo posible por evitar el tema, prefiriendo mantenerse al margen de la psicosis diablistica que tenía en la intranquilidad a los lugareños. Pero finalmente, como hombre de palabra, pese a sus reticencias, decidió  ir de todas maneras mal que mal se trataba de la fiesta de matrimonio de una amistad coterránea de la otrora tierra batucana de Santa Sara.

Cerca de las nueve de la noche Nicolás posicionó dos caballos al carretón cargado de melones, que al alba tenían por destino la Vega Central, partiendo rumbo a la fiesta  matrimonial. Enfiló por el camino al cerro, conocido como «la alameda» por sus  jóvenes álamos que alegraban el tránsito. Guiando los serenos caballos iba contento, con el entusiasmo propio de sus 26 años recién cumplidos, dispuesto a pasar un momento grato y a seguir disfrutando, como le decían los mayores, de su soltería… ignorando aun que aquella noche quedaría por siempre grabada en su retina.

***

En eventos importantes como un casamiento era posible compartir con gente de fundos más distantes y de encontrarse con casi toda la población de Santa Marta y Liray, que por entonces, entre ambos, no superaban los 160 habitantes.

Nicolás, de principio a fin, pudo constatar que la celebración estaba muy festiva, al más puro estilo del campo chileno con bastante comida, carne, vino y ponches que eran amenizados con la música de  una antigua vitrola que se turnaba con guitarras y acordeón. Pasada la medianoche había bebido solo dos copas de vino, pero había comido y reído en abundancia, y  pese a lo bien que lo estaba pasando comenzaría a mirar continuamente el reloj, la responsabilidad lo llamaba y debía marcharse pues tenía que madrugar para trasladarse a la Vega. Sumando unos bailes y una copa más, le dieron la una de la madrugada, que fue la hora en que finalmente se retiró del lugar de la fiesta.

Una vez sentado en su carretón, para comenzar su retorno, escuchó a lo lejos el ‘croac’ de un sapo, tras ello estimuló a  los caballos para que lo encaminaran hacia su casa. La noche estaba quieta y a medida que el movimiento del carretón comenzó a hacerse constante solo sentía las ruedas chocando con las abundantes piedras del camino de tierra. Los arboles a ambos lados del camino hacían que la noche se percibiera más oscura, no era algo que a él lo inquietara «¡así era en el campo!»

Habiéndose desplazado varios metros en medio del oscuro silencio se hizo sentir el canto de un chuncho, estaba próximo al tramo del camino donde se presentaban unos añosos olivos. En aquellos días, cualquier cantar nocturno se adjudicaba al temido tue tue, sin embargo, para Nicolás escuchar un ave en la noche no significaba señal alguna, era simplemente un pájaro de noche. Finalmente comenzó  a atravesar el tramo que los pobladores afirmaban poseía energías del mal, dado los sucesos paranormales que ocurrían a lo largo del camino pero principalmente en los potreros que circundaban los olivos y que, por lo mismo, casi nadie se atrevía a transitar de noche sin compañía. Ya era comentado por todo el sector que circulaban tenebrosas carretas conducidas por el mismo Satanás, otras eran dominadas por fantasmagóricas monjas, a ello se sumaba un sinfín de oscuras siluetas que se dejaban ver brevemente por entre los árboles, incluso algunos afirmaban que de la nada, allí mismo, se desplegaban centellas. Los más abuelos  adjudicaban como el origen de esas manifestaciones a un entierro que se habría realizado en el lugar, para ellos todo indicaba que en el pasado habían acaecido acciones inquietas.

***

Desde luego Nicolás era del pequeño grupo de escépticos y no hacía caso a esas historias, de hecho, creía más en la imaginación de las personas. De modo que continuó avanzando como si nada en medio de la oscuridad… hasta que de pronto escuchó unos fuertes golpes provenientes de los olivos. Sus caballos se inquietaron y tendieron a dar la vuelta pero Nicolás los guió para continuar el camino, a medida que se fue acercando al lugar de los ruidos comenzó a ver un bulto más oscuro que la misma noche. Los caballos de su carreta nuevamente se dieron la vuelta y Nicolás nuevamente los hizo retornar la marcha, estaba decidido a ver de qué se trataba. Era evidente que contaba con una cualidad muy necesaria en esos días: no ser  miedoso.  A medida que se aproximaba a un rustico portón de madera, que accedía al potrero, comprobaba que la silueta negra iba aumentando su volumen ya superando  los dos metros de altura. Para cuando la tuvo en la mira decidió bajarse del carretón, fuera lo que fuera ya sea el satanás o un ser de sombra, quería confirmarlo con sus propios ojos de manera de poder contar la historia completa. Fue así que recogió una piedra con su mano derecha y recordó lo que alguna vez había escuchado decir a su madre: “las visiones extrañas se detienen con la mano izquierda”, pues eso hizo, levantó su mano izquierda y con la derecha lanzó la piedra hacia aquella extraña silueta negra.

No supo si realmente la piedra dio en el objetivo, de lo que sí pudo dar crédito fue que al arrojarla el ser oscuro fue adquiriendo la forma de un caballo afirmado en el portón,  parado en sus dos patas traseras. Acto seguido el animal dio un fuerte relincho, echando al suelo parte del portón, para salir corriendo a toda velocidad en dirección al cerro. Nicolás lo vio perderse  rápidamente en la noche, dio un respiro profundo y se dijo así mismo:

– ¡Era solo un potro!

Se subió a su carretón y continúo con su itinerario.

***

Haya sido o no aquello una figura de connotación maligna, para Nicolás, que no nutría los sucesos de miedo, solo quedaría como un hecho anecdótico. Perspectiva distinta a la que tenía el grueso de los pobladores de Santa Marta que en las semanas siguientes no dejarían de especular que aquello había sido una manifestación más del diablo. Para ellos no era ninguna casualidad que aquel hecho hubiera ocurrido justamente en el sector que se consideraba “cargado”, es por eso que comenzaron a consensuar  que ya era tiempo de solicitar intervención cristiana en virtud de despojar cualquier entidad del mal de sus tierras.

Fin

Alameda en 1969
Vista de parcial de la alameda de Santa Marta (1969) 

 

*Historia inspirada en las memorias de don P.H.C. (Junio 2003)

Liray Histórico

Acerca de Liray:

Liray (del mapudungun Liq rai Flor Blanca) es una localidad rural, perteneciente a la comuna de Colina, provincia de Chacabuco. Latitud: -33.239889 Longitud: -70.741244

Los primeros pobladores de Liray pertenecieron a la Cultura Aconcagua (900 D.C – 1540 D.C), quienes se asentaron entorno a los Manantiales de Liray, aguas que brotaban con generosidad de las entrañas de la transversal Checamo (Foto). La arqueología ha reconocido en el sector su tradición alfarera asociado a un enclave productivo agrícola, siendo la génesis de las raíces campesinas de Liray.

En 1541 el panorama local comienza a reconfigurarse con la llegada de Pedro de Valdivia que al mando de sus huestes españolas toma posesión del valle del Mapocho. El fin de los españoles fue asentarse en los sectores mas fértiles cercanos a la recién (re) fundada Santiago. Desde luego hicieron aprovechamiento de las chacras que cultivaban los originarios como de los canales de regadío la mayoría trazados, no hace mucho tiempo, por los incas. Para establecerse un porcentaje de la población nativa fue desplazada a otros caseríos y otro tanto fue sometida como mano de obra.

A fines del siglo XVI con la articulación de mercados compradores -para la masa ganadera introducida por los europeos- la presión por la apropiación jurídica del suelo en sectores más alejados se incrementó, particularmente en aquellos lugares vinculados a una anterior ocupación indígena (Carmagnani 2014). En tierras aledañas al camino del Inga hacia el sector de Colina y la cuesta de Chacabuco, entre 1578 y 1599, fueron solicitadas y otorgadas mercedes de tierras. Liray es otorgada en 1599 como merced de tierra a Alonso de Riberos Figueroa (Sotomayor y otros 2016), es el albor de la localidad de Liray como la conocemos hoy. Leer más »