La universidad de Guay Guay

De excursión a los verdosos cerros de Guay Guay miraba con curiosidad una medialuna a la izquierda del camino, de pronto una de las acompañantes comenta: Más allá estaba la universidad. ¡Vaya! -piensa- nunca me enteré de una universidad por estas tierras…

Al rato, con una sonrisa medio pícara, le indica que mire hacia la derecha ¡Ahí estudié yo!


Era esta casa de adobe, impregnada de ruralidad y amarillo, que en su tiempo sirvió de escuelita para hijos de trabajadores de la hacienda Guay Guay y de la vecina Chicureo.
“Ahí aprendíamos las primeras letras y a sumar…” más crecidos, queriendo o no, debían trabajar en labores afines a las de sus padres.

*Año 2004