Se entiende por paisaje cultural el resultado de la acción del desarrollo de actividades humanas en un territorio concreto, cuyos componentes identificativos son:
• El sustrato natural (orografía, suelo, vegetación, agua)
• Acción humana: modificación y/o alteración de los elementos naturales y construcciones para una finalidad concreta
• Actividad desarrollada (componente funcional en relación con la economía, formas de vida, creencias, cultura…) El paisaje cultural es una realidad compleja, integrada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo identifica como tal, por ello debe abordarse desde diferentes perspectivas. Tipos de paisajes culturales, según la Convención del Patrimonio Mundial de UNESCO:
• Paisaje claramente definido, creado y diseñado intencionadamente por el ser humano. Se trata de paisajes ajardinados y parques, construidos por razones estéticas que generalmente, aunque no siempre, se encuentran asociados a edificios religiosos o monumentos de otra índole.
• Paisaje evolucionado orgánicamente, debido a un imperativo inicial de carácter social, económico, administrativo y/o religioso, y que ha evolucionado hasta su forma actual como respuesta a la adecuación a su entorno natural. Este proceso se refleja de formas diferentes, por lo que se establecen dos subtipos: Paisaje vestigio (o fósil), es aquel en el que su proceso evolutivo concluyó en algún momento del pasado, pero sus rasgos característicos son todavía visibles materialmente. Paisaje activo, es el que conserva un papel social activo en la sociedad contemporánea asociado con el modo de vida tradicional, y cuyo proceso de evolución sigue activo.
• Paisajes culturales asociativos son aquellos en los que existen poderosas asociaciones, religiosas, artísticas o culturales con el medio natural, en lugar de pruebas culturales materiales, que pueden ser inexistentes o poco significativas. Clasificación de paisajes culturales:
*Paisaje Histórico Diseñado: Es un paisaje que fue diseñado conscientemente o proyectado por un arquitecto u horticultor, de acuerdo con determinados principios de diseño, o realizado por un jardinero aficionado dentro de un estilo característico o tradición. Ejemplos: campos, parques o estancias.
*Paisaje Histórico Vernáculo o Histórico Rural: Es un paisaje que ha evolucionado a través de su uso por parte de las personas, cuyas actividades y ocupaciones han perfilado el entorno. Mediante las aptitudes sociales y culturales de individuos, familias y comunidades, el paisaje llega a reflejar las características físicas, biológicas y culturales de la vida cotidiana. Ejemplo: una simple propiedad de una finca; un grupo de propiedades, como un conjunto de fincas históricas a lo largo de un río o un valle; asentamientos rurales, complejos industriales y paisajes agrícolas,
*Sitio Histórico: Es un paisaje que se destaca por su asociación con un evento histórico, actividad o persona. Ejemplos: campos de batalla, propiedades de personalidades relevantes, etcétera
*Paisaje Etnográfico: Es un paisaje que tiene una variedad de recursos naturales y culturales los que las personas relacionadas con los mismos definen como recursos patrimoniales. Ejemplos: sitios religiosos o sagrados, y estructuras geológicas masivas.(1)
(1)Cambón, Elena.PAISAJES CULTURALES COMO PATRIMONIO: CRITERIOS PARA SU IDENTIFICACIÓN Y EVALUACIÓN. Arquitectura y Urbanismo Vol. XXX, No. 1-2009
Zonas de Conservación Histórica: Escenarios para la Educación
Colina está constituida por dos cuencas hidrográficas, Chacabuco al norte y Colina al sur. La primera cuenca, menos poblada, su capacidad de suelo llano es aprovechado principalmente para actividades agrícolas. La segunda, su suelo llano es compartido por actividades agrícolas, industriales como para asentamientos humanos.
Existe una creciente actividad inmobiliaria (aparte del subsidio básico del gobierno) en la cuenca sur. Nuevos conjuntos habitacionales seguirán aumentando aun más la concentración urbana. Dentro de los próximos 30 años se espera llegue a vivir una importante cantidad de personas:
- Piedra Roja, en Chicureo: 10.000
- Valle Norte, o Chamicero: 63.000
- La Reserva o Pan de Azúcar: 32.000
- Santa Filomena: 25.000
- Santa Elena, en el límite norponiente de la cuenca de Colina, se estima que lleguen a vivir cerca de 85.000 personas.[1]
Estas tierras, previo a estos proyectos, bien se encontraban en estado natural o bien eran destinadas a usos agrícolas.
Las anteriores cifras refieren ciertamente de que el paisaje local se ha ido transformado con el paso del tiempo. Así, por ejemplo, el pueblito Colina ya no tiene los 250 habitantes del siglo XIX, y tampoco es un punto de descanso para los viajeros que iban a Chacabuco, a Los Andes e incluso a Mendoza. El pueblo se ha transformado en ciudad. Hoy en día la Autopista Los Libertadores es la nueva ruta para los viajeros, pasa por las afueras de Colina, y esta a su vez dejó de ser un punto de descanso. Las modernas y rápidas autopistas van dejando para el olvido los fatigosos caminos de antaño.
No cabe duda que el paisaje cultural se va dibujando sobre el paisaje natural y las tierras de Colina, como lo relató Mackenna, ya no son las tierras eminentemente de espino y algarrobo.
De los algarrobales de Colina salió la mayor parte de las cureñas i armones de la patria nueva (…) Tal era el llano desenfado con que en aquellos buenos tiempos, la madera ajena pasaba a la barraca de la patria, sin más trámite que la leí del hacha… (Mackenna, 1877, p.234).
Del mismo modo para el recuerdo quedan escenas como las que vio Mary Graham cuando iba por el viejo camino de Santiago a Los Andes en dirección a las Termas de Colina, o “Baños” como lo anuncia la viajera.
Las haciendas ganaderas, parecidas a las tierras forestales de Inglaterra, son mucho más pintorescas que las otras, pero al mismo tiempo más incultas y con menos apariencia de civilización.* Seguimos por la falda de un elevado cerro que se desprende de Los Andes en una extensión como de cuatro leguas, entramos a la garganta de la montaña en que están situados los baños. Anuncian la proximidad anchos esteros, en parte secos actualmente, arboles altos vigorosos y variados, y una vegetación más tupida; encontramos a lo largo del camino varias casas de campo, en una de las cuales nos detuvimos a descansar y tomar algún alimento” (Graham, 1822, p. 285).
De un tiempo a esta parte, la municipalidad de Colina ha puesto sus esfuerzos en mantener vigente las tradiciones rurales de la comuna. De modo de atraer turistas por medio de este potencial comunal. Por ejemplo, en términos folklóricos se publicitan fuertemente el Cuasimodo y las Fiestas Patrias. Por otra parte, en la localidad de Las Canteras, a los pies del cerro Pan de Azúcar, la actividad de los canteros posee una baja difusión y es poco conocida por los habitantes de la comuna. Pese a ello, las familias de artesanos han permanecido impertérritas labrando piedras, y con ello han contribuido con su arte a decorar tanto lugares públicos como privados.
Culturalmente, por el momento, Colina cuenta con tres sitios reguardados por la ley de Monumentos Nacionales, por su condición de Monumento Histórico:
- Casas de Chacabuco (Casa y Capilla de la antigua hacienda. D.S 432 del 16 julio de 1985)
- Antigua Iglesia Franciscana “Inmaculada Concepción” o Actual Casa de la Cultura. (Torre, atrio y uno de los muros perimetrales. D.S 1749 del 26 julio 1971)
- Casas del Fundo de Quilapilún (D.S 6006 del 19 de septiembre de 1981)
Estos tres lugares relevantes desde el punto de vista arquitectónico e histórico, dentro del paisaje local, poseen un gran potencial educativo.
Las Casas de Chacabuco se sitúan en la cuenca del mismo nombre. Su historia es de larga data, siendo el primer dueño de la Hacienda Pedro de La Barrera en 1599. Entre otro de sus propietario figuraría la Compañía de Jesús, desde 1696 hasta su expulsión del país (1767).
Sin olvidar que El Ejército Libertador se repuso, en este lugar, de los avatares de la famosa batalla.
Por su parte Eulogio Solar se convertiría en nuevo dueño a partir de1823. Él fue abuelo de Juanita Fernández Solar (Santa Teresa de Los Andes). Teresa pasaría largas temporadas en la Hacienda de Chacabuco, de ello queda registro en su diario y cartas, donde habla de cosas tan cotidianas como sus salidas a caballo a los cerros, los almuerzos agrestes, las misiones a los campesinos, etc.
En 1916 comenzará la era de la dinastía de origen yugoeslavo Petrinovic. Siendo su primer patriarca Francisco Petrinovic. (Antología de Colina, 1986, p. 161)
La iglesia Inmaculada Concepción, o iglesia vieja para los lugareños, queda en pleno centro urbano de Colina, su construcción fue obra de la congregación franciscana en 1622[2]. Su edificación habría sido al costado del antiguo Camino del Inca, de hecho en el lugar había un antiguo Tambo. En la época de la colonia habría habido al frente de la Iglesia una silla de posta y una posada para el descaso de los viajeros. Con el paso del tiempo vendría la sucesión de terremotos y reconstrucciones. Hacia 1985 la iglesia estaba totalmente dañada.
Hoy restaurada, el patio interior rescata en cierto modo el diseño original, la nave interior de la iglesia se usa como sala multipropósito, lamentablemente no conserva ningún objeto material franciscano en su interior. La torre es solo un armazón de fierro.
Las Casas de Quilapilún, por su parte, también se encuentran en la cuenca de Chacabuco, en un camino interior a Polpaico a 3 kms de la ruta 57. Son construcciones que retratan fielmente la arquitectura del campo de la zona central de Chile, del siglo XIX.
Existe un proyecto que se espera abra la historia de la antigua hacienda a la comunidad. Las noticias cuentan que con el aporte de:
US$ 7 millones, comprometidos por la minera Anglo American, la casona será restaurada a partir de julio de 2011 y será convertida en un museo ambientado en 1850. Muy cerca, cruzando el camino frente a la casa patronal, habrá un parque de exploración botánico de cuatro hectáreas, el primero en su categoría cerca de Santiago[3].
La cita anterior demuestra que, en cierto grado, el municipio ha comenzado a poner su atención en las edificaciones de connotación rural. Estas salpican el paisaje local y de seguro tienen un alto potencial cultural y/o turístico y educativo.
Algunas edificaciones están sindicadas como zonas de conservación histórica propuestas en el área urbana de Colina, en el contexto del Plan Regulador de la Comuna. En general, estas zonas contemplan lugares típicos donde alguna vez, en torno a una casa patronal, se desarrolló en todo su esplendor la vida rural de nuestro campo. Con peones, inquilinos, hacendados, religiosos, etc. que animaban el entorno.
Cada una de estas zonas cuenta con un valor urbano, arquitectónico, económico, histórico y social que las hacen merecedoras de ser conservadas y mostradas a la comunidad. Las zonas propuestas al municipio, en una primera etapa, fueron las siguientes:
1. Medialuna Santa Filomena (Colina celebra las fiestas patrias en este lugar) y San Luis
2. Casas de Reina Sur
3. Capilla Comaico
4. Casas de Liray
5. Casona de Peldehue (Hacienda perteneciente por larga data a Los Dominicos hasta 1943)
6. Casa de San José “Gran Chaparral” (Antiguo fundo de San José de las Menores)[4]
De este listado, y de acuerdo a las disposiciones del artículo 60 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC)[5], el Plan Regulador de la Comuna de Colina, consideró las cuatro primeras zonas (además de los Monumentos Históricos) en la categoría de Zona de Conservación Histórica. De acuerdo, a una tabla de valoración que se implementó, estas zonas contaban con suficientes atributos patrimoniales para entrar en dicha categoría.
Por su parte, los dos últimos lugares no lograron la puntuación requerida para ser declarados zonas de conservación. Ante esto, se dirá que la casa de San José es una invitación al pasado, y Peldehue fue una de las haciendas más antiguas de Colina, su no preservación arquitectónica es responsabilidad de varias generaciones.
Colina seguirá teniendo un crecimiento sostenido los próximos años, no por ello debemos enterrar los espacios que pertenecieron a nuestros antepasados. ¡Valorar tu patrimonio cultural es valorar tu propia historia!