Heridas en el Cajón de Las Tórtolas

Inserto en el Cajón de las Tórtolas o valle del Quilapilún comenzó a operar el Tranque de relaves Las Tórtolas, era 1992. Previo a ello en marzo de 1990, en el Fundo Cajón de Las Tórtolas, trabajadores de la otrora minera Disputada de las Condes haciendo labores de remoción de terreno encontraron tres cuerpos maniatados junto a una antigua pirca tapados con piedras de la misma. Aquellos cuerpos correspondían a militantes del partido comunista, detenidos desparecidos1, una herida de la historia política e ideológica.

El tranque de relaves se posicionó dentro de una cuenca rodeada de cerros donde sobresale el cerro Las Tórtolas (1162 msnm). No se puede obviar que inundó un universo de biodiversidad, así como las huellas valiosas de nuestros originarios habitantes, huellas que están presentes en la amplitud del valle y en la quebraba Carmen Alto que fue cercenada por el depósito de relaves, y si bien las prospecciones arqueológicas recuperaron miles de elementos, entre ellos bloques de roca con ‘tacitas’, inexorablemente miles y miles quedaron bajo la superficie. Estas implicancias me llevaron a pensar en los traumas.

La palabra trauma viene del griego, significa herida, su raíz titrosko está asociada con una raíz indoeuropea *terə- frotar (moler girando) y las palabras tribulación, triturar y trigo. Es decir, es un concepto que se relaciona con los golpes, cortes, rupturas  que se experimentan a lo largo de la existencia.

Sinforosa a fines del siglo XIX

1893 tuvo un registro de lluvias muy inferior al promedio normal anual, 238.77 mm. Ese año, aunque no es lo frecuente, por un fenómeno atmosférico especifico llovió en el mes de diciembre. En pleno solsticio, las primeras lluvias se presentaron un viernes 22 entre la 1 y 2 pm con 0.60 mm. Al día siguiente, 23 de diciembre, alrededor de las 11 am, se registraron leves 0.20 mm de lluvia por lo que labradores y gañanes del Cajón de las Tórtolas continuarían en sus labores habituales. Sin embargo, a partir de las tres de la tarde comenzó a llover nuevamente, esta vez con tempestad eléctrica, registrándose 10.85 mm en una hora. Es en este contexto en el que mueren al menos dos residentes de Quilapilún, la causa documentada en el registro de defunciones es: Ahogado. A ese día llegó el eco de un relato oral que escuché recién este año «murieron varios en las Tórtolas por un aluvión».2 Santiago Segundo Beiza Gonzalez, era un joven de 18 años, gañan, soltero, hijo de Jose Santiago Beiza y Petronila Gonzalez Pacheco. Juan de Dios Hernández  Nuñez de 36 años, labrador, casado con Sinforosa Beiza, tuvieron al menos seis hijos, el menor tenía siete meses en diciembre de 1893. La defunción de ambos fue comparecida en la oficina del registro civil por Esteban Beiza, junto a Pedro Tapia y Aurelio Ortega como testigos. Los apellidos involucrados, en este nuevo tiempo, perduran en la provincia de Chacabuco.

Sinforosa sufrió el duro golpe de perder al mismo tiempo a su hermano y a su esposo, se mantuvo en pie y sus pasos la llevaron a Batuco. A pesar de las heridas del terreno como la vegetación tomó fuerza en un rayito de luz  para renacer. Hay heridas que nos hacen fuertes, los traumas nos hacen ser quienes somos hoy.

Escuchar la voz interior

Es innegable que hay diversos factores que traumatizan nuestro entorno natural así como nuestra estabilidad emocional, ante  esto es sustancial encontrar balance y equilibrio, y  precisamente la función del equilibrio se encuentra en el oído. Hay que recordar que Quilapilún viene del mapudungun y significa «tres orejas«, por su parte Tórtola (zenaida auriculata) viene del latin turtur que es una onomatopeya del sonido que hace dicha ave. ‘Zenaida‘ (nombre femenino) deriva del griego y significa «hija de Zeus»3 y ‘auriculata viene del latín y significa «oreja» (aurícula). El silencio es llave de todo sonido.

Dicho lo anterior quiero concluir que  el valle del Quilapilún o Cajón de Las Tórtolas en esencia nos llaman a lo mismo: a escuchar, a escucharnos, a escuchar a la naturaleza, a escuchar a los que estuvieron antes, a escuchar en el silencio profundo la voz interior que marca el ritmo en esta sinfonía cósmica.

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  1. Eduardo Canteros, Vicente Atencio y José Flores ↩︎
  2. El cómo se produjo la muerte de estos antiguos vecinos, así como el lugar exacto, aun es materia de investigación ↩︎
  3. Zeus del griego deriva de la raíz indoeuropea dyeu-/dyu-, que significa “luz diurna, brillar”. ↩︎

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