Cancha de un triste final

Se dice que la Cancha del Gato debe su nombre a un  animal (indeterminado) de llamativos bigotes que se divisaba por el sector. El antiguo Camino Real hacia la costa, próximo a Tiltil, pasaba por este lugar que fue escenario del triste fin del prócer Manuel Rodríguez.

“Un arriero vivía por acá cerca, don Hilario Cortes, al escuchar el balazo se esconde entre matorrales, luego ve que las tropas se van con un caballo vacío. Él vuelve al otro día, a ver qué pasaba, y encuentran en el lugar a Manuel Rodríguez enterrado…¡treinta y tres años tenía ese joven lleno de sueños! Fue llevado a la iglesia de Titil, gracias a Tomas Valle, juez local de ese entonces y buen amigo de Manuel”.

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* Año 2016

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